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PROFUNDIZACIÓN COSMOLOGÍAS



Heráclito, el filósofo del devenir (-->), negó la existencia del Sol y de la Luna concebidas en tanto que entidades materiales, estables y distinguibles. Para Heráclito, los <cuerpos> celestes eran fenómenos meteorológicos derivados de la condensación diaria de los vapores del mar y de las exhalaciones que surgen de la tierra en concavidades del cielo, similares a barcas volcadas.


Uno de los descubrimientos más importantes derivados de la primera observación del cielo fue el movimiento rotatorio de los planetas alrededor de la Tierra. Anteriormente, los filósofos jónicos estaban todavía convencidos de que cada noche el Sol, una vez alcanzado el oeste, no se escondía bajo la Tierra, sino que, a partir de un cambio de dirección ortogonal, se dirigía hacia el norte geográfico para pasar la noche tras los montes Hiperbóreos.


Anaximandro creía que el Sol y la Luna eran agujeros en el cielo. En su opinión, la Tierra estaba rodeada por un gran círculo (una enorme rueda, una corteza) provista de agujeros (los más pequeños, como pinchazos de aguja, son las estrellas). Lo cíclico de los movimientos astrales deriva del periódico cerramiento y apertura de los agujeros.


Jenófanes introdujo por primera vez la idea de la infinidad del Universo y demostró, paralelamente, la dificultad (incapacidad) del espíritu griego para imaginar esta noción. De hecho, su cosmos es infinito sólo verticalmente, hacia arriba y hacia abajo (no en el plano horizontal): el resultado es un Universo tubular, un cilindro carente de las caras superior e inferior.


TOMADO DE ATLAS UNIVERSAL DE FILOSOFÍA - OCEANO