Se denomina cadáver exquisito al método elaborado dentro del surrealismo (-->) para componer obras pictóricas absolutamente casuales: se pliega un papel de manera que cada participante en el juego dibuje sólo sobre una de sus caras (y sin ver el trabajo de quienes le han precedido); cuando se despliega el papel aparecen formas ilógicas y paradójicas que difícilmente hubiesen podido ser producidas por cualquier fantasía consciente. El extraño nombre del método deriva de su primera aplicación en el campo literario: consistió ésta en la composición grupal de un poema de tal modo que cada participante escribía una palabra sin que los demás la conociesen antes de que finalizase el ejercicio. <Cadáver exquisito> fue el primer incipit de ese poema surrealista. Es difícil que el producto final de esta operación tenga algún valor estético, aunque según sus creadores, lo extraño de las impensables asociaciones que surgen parecen repetir de algún modo los procesos del inconsciente. En la ilustración, un cadáver exquisito realizado por P. Éluard, M. Ray y P. Picasso. El valor artístico de esta obra reside en la relación entre intencionalidad y no intencionalidad, entre la decisión creativa del artista y el azar.
Palabras en libertad (1912), de F. T. Marinetti. El futurismo también hizo hincapié en la relación entre azar y obra de arte.
TOMADO DE ATLAS UNIVERSAL DE FILOSOFÍA - OCEANO


