La historicidad de la ciencia también se obtiene indirectamente de la ilustración científica. La historia del pensamiento está plagada de ejemplos que muestran cómo la propia percepción (la vista) de los científicos está condicionada por las expectativas culturales propias de la época. El rinoceronte reproducido arriba (obra del naturalista suizo K. von Gessner en 1551), el primero dibujado del natural, es claramente distinto a la imagen moderna de este animal (sobre todo por la estructura en placas de la piel, que no existen en el rinoceronte). Gessner se vio influido de manera inconsciente por los dibujos de los bestiarios medievales que imaginaban dragones (escamosos, a placas) con forma de rinoceronte. Asimismo, el elefante de la ilustración inferior casi resulta un animal de ficción a nuestros ojos, sobre todo por la trompa.
Comparación entre tres ilustraciones científicas del mismo objeto: el ojo humano. La realidad descrita es exactamente la misma, pero la representación depende claramente de la cultura y de las preferencias puramente estéticas de la época. El ojo de la izquierda, dibujado por un anatomista tardomedieval, está formado por varias esferas concéntricas y una aguja en punta; el de arriba, representado a base de dos medias lunas, es obra de un científico árabe; el de la derecha es una imagen de anatomía ocular actual.
TOMADO DE ATLAS UNIVERSAL DE FILOSOFÍA - OCEANO





